Cuando nos piden una muestra de orina de un niño, lo más difícil suele ser conseguirla en el momento adecuado. Pero no solo importa recoger el pis: también hay que evitar que entren gérmenes de la piel o del recipiente. Esta guía explica los pasos básicos cuando se investiga una posible infección urinaria. Las instrucciones que os proporcione vuestro urólogo, centro de salud o laboratorio tienen prioridad sobre lo que se explica aquí.

¿Por qué es importante recogerla bien?
Una muestra contaminada puede hacer crecer bacterias que no proceden de la vejiga. Esto puede obligar a repetir la prueba y dificultar la decisión sobre si hace falta tratamiento. No es culpa de la familia: en lactantes, obtener una muestra fiable puede ser complicado incluso en un centro sanitario.
¿Qué hay que preparar?
Pedid un recipiente estéril en el centro o en la farmacia. No utilicéis un bote doméstico, aunque parezca limpio. Antes de empezar, confirmad dónde debéis entregar la muestra y en qué horario. Lavaos las manos y preparad el material antes de retirar el pañal o acompañar al niño al baño. Explicadle qué vais a hacer con palabras sencillas y respetad su intimidad.
Si ya hace pis en el váter, ¿cómo se recoge?
Limpiad suavemente la zona genital siguiendo las indicaciones recibidas. Normalmente basta con lavarla con agua y jabón, utilizando una esponja limpia de uso individual o un paño limpio, y aclararla bien. Para la recogida al acecho o de chorro medio no hace falta preparar un campo estéril ni utilizar guantes estériles, y no es necesario aplicar desinfectantes como la povidona yodada. El recipiente, sin embargo, sí debe ser estéril.
En las niñas, la limpieza se hace de delante hacia atrás; en los niños, nunca forcéis la retracción del prepucio. Evitad tocar el interior del bote o de la tapa.
Dejad que empiece a orinar en el váter y recoged una parte del chorro cuando ya esté saliendo: es la muestra de chorro medio. Procurad que el bote no toque la piel. Después, cerradlo bien. No hace falta llenarlo hasta arriba; si el recipiente tiene conservante o una marca de llenado, pedid instrucciones específicas sobre la cantidad necesaria.
¿Y si todavía lleva pañal?
El equipo indicará qué método conviene según la edad, el estado del niño y la urgencia. Si recomienda recogida al acecho, se retira el pañal, se limpia la zona y se espera con el bote preparado para recoger directamente el pis sin tocar la piel. Puede requerir paciencia y más de un intento.
A menudo también se utilizan bolsas adhesivas, sobre todo para un primer análisis. Si os indican este método, hay que revisar la bolsa con frecuencia, retirarla en cuanto el niño orine y cambiarla si no ha orinado al cabo de unos 30 minutos, limpiando de nuevo la zona según las instrucciones del centro. Las bolsas se contaminan con facilidad y no son el método preferente para confirmar una infección mediante un urocultivo.
Si la muestra está contaminada o el resultado sugiere infección, puede ser necesario repetirla con un método más fiable, aunque no conste como contaminada. Esto puede requerir recogida mediante sonda o, en situaciones seleccionadas, punción suprapúbica, en un centro sanitario y por profesionales. No exprimáis el pañal ni recojáis orina de un orinal usado.
¿Cómo se conserva y transporta?
Anotad la hora y el método de recogida e identificad el bote como os indiquen. Entregadlo lo antes posible. Si hay demora, consultad si hay que refrigerarlo y cuál es el plazo máximo: depende del recipiente y del laboratorio. Como orientación práctica, conviene procesar la muestra lo antes posible, preferiblemente dentro de la primera hora si se mantiene a temperatura ambiente. El Royal Children’s Hospital recomienda analizarla en ese plazo. No es, sin embargo, un límite universal: NICE indica refrigerar inmediatamente o utilizar un recipiente con conservante adecuado si no podrá cultivarse en cuatro horas. Seguid siempre las indicaciones del laboratorio; no dejéis la muestra a temperatura ambiente durante horas ni añadáis agua o conservantes por vuestra cuenta.
Fuentes sobre el plazo: Royal Children’s Hospital; NICE NG224, 1.1.17.
¿Cuándo hay que recoger la muestra y empezar el antibiótico?
Habitualmente, es el pediatra o el urólogo pediátrico quien solicita el análisis e interpreta los resultados. Siempre que sea posible, la muestra debe recogerse antes de la primera dosis de antibiótico, porque el tratamiento puede dificultar la identificación de la bacteria.
Si los síntomas y el análisis inicial —tira reactiva, sedimento o citometría de orina— hacen sospechar una infección, el médico puede indicar empezar el antibiótico sin esperar al urocultivo. Este suele requerir aproximadamente dos o tres días para completar el resultado y, cuando procede, el antibiograma, aunque puede haber información preliminar antes. Cuando llega, el profesional confirma el diagnóstico y mantiene, ajusta o retira el tratamiento. Una alteración aislada en una prueba no implica automáticamente que haga falta antibiótico.
No debe retrasarse la atención ni un tratamiento urgente para intentar obtener la muestra. Un bebé menor de tres meses con 38 °C o más necesita valoración urgente. En lactantes y niños pequeños, la infección puede manifestarse con fiebre, decaimiento, irritabilidad, vómitos o rechazo de las tomas, sin molestias evidentes al orinar. Hace falta atención inmediata si cuesta despertar al niño o tiene dificultad para respirar, y consulta urgente si vomita repetidamente, no puede beber u orina mucho menos.
¿Qué hay que tener en cuenta para interpretar el resultado?
El urocultivo debe valorarse junto con los síntomas, el análisis inicial y el método de recogida. Hay situaciones que cambian la interpretación:
- Antibiótico previo. Puede frenar el crecimiento de las bacterias y hacer que el urocultivo sea negativo aunque exista una infección. Explicad qué medicamento tomaba el niño y cuándo recibió la última dosis.
- Sonda permanente o sondajes intermitentes. Es frecuente encontrar bacterias en la orina sin que exista una infección. Si no hay síntomas atribuibles a una infección urinaria, puede tratarse de una bacteriuria asintomática, que en general no necesita antibiótico. Hay excepciones, como antes de determinados procedimientos urológicos. En niños con vejiga neurógena, los síntomas pueden ser distintos de los habituales y debe valorarlos el equipo.
- Lactantes o anomalías urinarias conocidas. Las dilataciones del tracto urinario, el reflujo vesicoureteral y otras alteraciones pueden justificar un umbral más bajo para obtener una muestra fiable, ampliar el estudio e iniciar tratamiento si se sospecha infección. La decisión depende de la edad, la fiebre, el estado general y el tipo de anomalía; no significa tratar cualquier cultivo positivo.
- Posible contaminación. Si el bote ha tocado la piel, han entrado heces o ha habido problemas de recogida o conservación, comunicadlo. Puede evitar un falso diagnóstico de infección y antibióticos innecesarios.
Esta información es general y no sustituye la valoración individual.
Para ampliar la información
Fuentes de consulta
- EAU/ESPU, Paediatric Urology 2026, capítol 12
- NICE NG224, 27/07/2022, recomanacions vigents consultades
- RCH, Urine tests, revisat juny 2026
- CUH, recollida al vol, aprovat 14/01/2025
- infoKID, actualitzat 15/06/2026
- RCH, guia clínica d’infecció urinària
- Queensland Children’s Hospital, recollida de mostra
- UKHSA / RCGP TARGET, full per a famílies, juliol 2026
- NICE NG143, febre en menors de 5 anys
- AEPap, algoritme d’infecció urinària, 04/12/2025
- Guía-ABE, presa de mostres microbiològiques
- IDSA 2019, guia vigent de bacteriúria asimptomàtica
- NICE NG113, infecció associada a catèter
- AEPap, informació per a famílies sobre urocultiu
