Una operación que ha provocado conflictos y guerras, que ha costado vidas, que algunas religiones consideran sagrada y que otras autoridades llegaron a perseguir y prohibir. Una cirugía practicada desde hace milenios y que, incluso hoy, sigue dividiendo opiniones en la medicina y en la sociedad. ¿Cómo puede un procedimiento aparentemente tan sencillo despertar tantas pasiones? Hablamos, naturalmente, de la circuncisión.

Su historia es tan sorprendente como controvertida: de los faraones a los textos sagrados, de las prohibiciones imperiales a las teorías médicas que hoy nos parecen increíbles. Acompáñanos en este recorrido por una de las operaciones más antiguas de la humanidad.

La circuncisión consiste en retirar parcial o totalmente el prepucio, la piel que cubre el glande. Aquí nos centraremos en su historia y contexto cultural; las indicaciones médicas, los beneficios y los riesgos merecen un análisis específico.

EN ESTA ENTRADA
  1. Orígenes
  2. Religiones
  3. Curiosidades
  4. Fuentes

01Una de las operaciones más antiguas

La circuncisión, junto con procedimientos como la trepanación craneal, figura entre las intervenciones quirúrgicas más antiguas documentadas. Sus orígenes exactos se desconocen: no podemos afirmar con seguridad en qué lugar o en qué fecha comenzó a practicarse.

Se ha documentado o descrito en sociedades de África, Oriente Próximo y Oceanía, entre otras regiones. Su significado no ha sido siempre el mismo: en determinadas comunidades pudo servir como rito de paso a la edad adulta, señal de pertenencia a un grupo o expresión de creencias sobre la pureza corporal. Se ha planteado incluso —como hipótesis difícil de demostrar— que en algunos contextos pudiera emplearse para marcar a vencidos o cautivos, como señal de sometimiento o de una suerte de «castración simbólica». No contamos con pruebas suficientes para presentar esta última explicación como un origen histórico demostrado, y menos aún como una función universal de la práctica. Atribuir una única finalidad a tradiciones tan diversas sería simplificar en exceso una historia milenaria.[1]

Egipto: una huella de hace más de cuatro mil años

Uno de los testimonios iconográficos más famosos se encuentra en la tumba de Ankhmahor, en Saqqara, y suele fecharse en torno al siglo XXIII a. C. El relieve muestra escenas interpretadas tradicionalmente como circuncisiones, aunque algunos aspectos de su significado y de la técnica representada siguen siendo objeto de estudio.

No sabemos con certeza quiénes eran circuncidados en el antiguo Egipto ni con qué finalidad precisa. Se han propuesto interpretaciones relacionadas con la posición social, el ritual o la preparación para determinadas funciones religiosas. Hay, además, una referencia mitológica fascinante: en el Libro de los Muertos se habla de la sangre que brota del órgano genital del dios Ra después de herirse a sí mismo. Algunos egiptólogos han interpretado este pasaje como una alusión a Ra circuncidándose a sí mismo, aunque la identificación no es indiscutible. Es un relato religioso, no una descripción quirúrgica. El relieve de Saqqara, en cualquier caso, testimonia la gran antigüedad de la práctica.[11]

Relieve egipcio de la tumba de Ankhmahor que representa una intervención sobre el pene.
Relieve de la tumba de Ankhmahor, en Saqqara (Egipto), datado aproximadamente en el siglo XXIII a. C. Es una de las representaciones antiguas más conocidas asociadas a la circuncisión.

Cuando la circuncisión se convirtió en una cuestión política

El prepucio también se convirtió en un símbolo de identidad y, en ocasiones, en motivo de persecución. En el siglo II a. C., el gobernante seléucida Antíoco IV Epífanes prohibió varias prácticas judías, incluida la circuncisión. Estas medidas fueron uno de los detonantes de la revuelta de los Macabeos, iniciada en el año 167 a. C.

En el Imperio romano hubo igualmente tensiones alrededor de la circuncisión. La posible prohibición durante el reinado de Adriano es discutida por los historiadores; posteriormente, bajo Antonino Pío, se reconoció expresamente a los judíos la posibilidad de circuncidar a sus hijos. Los detalles jurídicos y las fechas importan: no se trató de una prohibición uniforme en todo el mundo antiguo.[3]

Y la historia no termina en Grecia o Roma. En la China gobernada por los mongoles, el emperador Khublai Khan promulgó en 1280 un edicto que prohibía la circuncisión y determinadas costumbres alimentarias de las comunidades musulmanas. La medida provocó tensiones y persecuciones; fuentes históricas indican que terminó siendo levantada años después. La dinastía mongola Yuan cayó en 1368 y dio paso a la dinastía Ming, que en sus primeras décadas permitió construir mezquitas y contó con colaboradores musulmanes, aunque también impuso políticas de asimilación. Algunos relatos presentan la prohibición de la circuncisión como un motivo directo de rebelión y de la caída de los Yuan, pero no hay pruebas suficientes para atribuirle ese papel causal: la transformación dinástica respondió a conflictos políticos, sociales y militares mucho más amplios.[12][13]

02Circuncisión y religión

Judaísmo: la alianza de Abraham

En el judaísmo, la circuncisión masculina recibe el nombre de brit milá y representa la alianza entre Dios y Abraham. El capítulo 17 del Génesis recoge la promesa divina y señala la circuncisión como marca visible del pacto:

Génesis 17:4–14 · adaptación del pasaje facilitada por el autor

«He aquí mi pacto contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos, de los que saldrán reyes. Tú, de tu parte y tu descendencia, circuncidad a todo varón, circuncidad la carne de vuestro prepucio y esa será la señal de mi pacto para con vosotros. A los ocho días de edad será circuncidado todo varón entre vosotros, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado por dinero a cualquier extranjero que no sea de tu linaje. Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto».[14]

Según el mismo relato, Abraham fue circuncidado a los 99 años. Aquel día también fueron circuncidados su hijo Ismael y todos los varones de su casa, incluidos los niños (Génesis 17:23–27). El texto bíblico no precisa quién practicó materialmente la intervención sobre Abraham.[14]

Tradicionalmente, la ceremonia tiene lugar el octavo día de vida, siempre que la salud del niño lo permita, y la realiza una persona preparada para ello, llamada mohel. La celebración suele contar con familiares y bendiciones. Hoy sigue siendo una práctica central para numerosas comunidades judías, aunque existen familias y corrientes que la reinterpretan o deciden no realizarla.[4]

Ilustración medieval de Abraham y el relato de la circuncisión.
Miniatura medieval que ilustra el episodio bíblico de Abraham y la circuncisión como señal de la alianza.
Pintura de un grupo de hombres durante una ceremonia de circuncisión ritual judía.
Escena pictórica de una ceremonia de circuncisión en un entorno judío. El brit milá combina el acto ritual con las bendiciones y la participación familiar.

Islam: tradición y diversidad

La circuncisión, conocida a menudo como jitán (khitān), ya existía en Oriente Próximo antes del nacimiento del islam. La nueva religión incorporó una práctica anterior, con profundas raíces en las tradiciones abrahámicas.

Aunque el Corán no menciona expresamente la circuncisión, los hadices —relatos de enseñanzas y prácticas atribuidas al profeta Mahoma— la vinculan a la sunna y a la pureza ritual. Esta continuidad remite a la figura de Abraham y a la misma tradición abrahámica que aparece en el Génesis 17; ello no significa que podamos afirmar que Mahoma la instituyó citando directamente ese capítulo bíblico. Las escuelas jurídicas islámicas discrepan sobre si es obligatoria o recomendable. Tampoco existe una edad universal: puede practicarse en la infancia o más adelante, y en muchas comunidades se celebra con una fiesta familiar.[15]

Cristianismo: ¿es obligatoria?

El cristianismo surgió en un contexto judío y, según el Evangelio de Lucas, Jesús fue circuncidado al octavo día. Sin embargo, las primeras comunidades cristianas debatieron si los creyentes no judíos debían adoptar esta práctica. Finalmente, la circuncisión no quedó establecida como requisito general para ser cristiano.

En la actualidad, algunas comunidades cristianas —por ejemplo, en Etiopía o Egipto— mantienen la circuncisión como costumbre cultural o religiosa, mientras que en la mayoría de iglesias no es una obligación.

Pintura religiosa que representa la circuncisión del niño Jesús.
Representación artística de la circuncisión de Jesús, un tema presente en la pintura religiosa cristiana.

03Cuatro curiosidades históricas (y una aclaración necesaria)

01

¿Por qué el 1 de enero se relaciona con la circuncisión de Jesús?

¿Y si el año nuevo empezara porque circuncidaron a Jesús? Parece una coincidencia demasiado perfecta para ser casual: si el nacimiento de Jesús se celebra el 25 de diciembre, el octavo día —cuando, según el Evangelio de Lucas, fue circuncidado— cae justamente el 1 de enero. Durante siglos, de hecho, distintas iglesias conmemoraron entonces la Fiesta de la Circuncisión de Jesús. De ahí nace una idea tan sugerente como provocadora: ¿empezamos a contar nuestro calendario cristiano cuando Jesús recibió la circuncisión y su nombre?

La respuesta histórica es que no. Los romanos ya iniciaban el año civil el 1 de enero antes del nacimiento de Jesús; siglos más tarde se desarrolló la numeración de los años a partir de su nacimiento. La tradición litúrgica hizo coincidir la fiesta religiosa con una fecha que ya era el comienzo del año, pero la circuncisión no determinó el inicio de nuestro calendario.[9]

02

La familia real británica: una leyenda muy repetida

Quizá hayas oído que la reina Victoria ordenó circuncidar a todos los varones de la familia real porque creía descender del rey David, y que Diana de Gales puso fin a esa tradición. Es una historia llamativa... pero no está respaldada por las pruebas históricas.

Los investigadores que estudiaron su origen concluyeron que es una leyenda moderna, construida en torno a relatos sobre la circuncisión de algunos miembros de la realeza, especialmente el entonces príncipe Carlos. Es un buen ejemplo de cómo una anécdota repetida puede acabar presentándose como un hecho.[5]

03

¿Por qué se extendió tanto en Estados Unidos?

¿Cómo pasó una operación ritual a convertirse en una práctica habitual en las maternidades estadounidenses? Parte de la respuesta nos lleva al siglo XIX, cuando algunos médicos atribuyeron a la circuncisión supuestas ventajas para controlar la masturbación, reducir la excitación sexual o tratar enfermedades nerviosas. Esas explicaciones reflejan prejuicios y teorías médicas hoy desacreditadas.

Uno de sus grandes defensores fue Lewis Albert Sayre (1820–1900), prestigioso cirujano ortopédico, figura relacionada con los orígenes de la Asociación Médica Americana (AMA) y presidente de la institución en 1880. En 1870 describió el caso de un niño de cinco años con dificultades graves para caminar. Al examinarlo, encontró irritación genital y un prepucio estrecho, practicó una circuncisión y atribuyó a esa operación la mejoría que observó. Después publicó otros casos de parálisis o problemas motores.

Sayre defendía que una irritación excesiva de los genitales podía alterar el sistema nervioso por un mecanismo reflejo y desencadenar trastornos en otras partes del cuerpo. Al eliminar el prepucio creía que desaparecía el estímulo desencadenante; estas ideas se mezclaron con la preocupación de la época por la excitación sexual. No hay evidencia científica que respalde la circuncisión como tratamiento de la parálisis. Pero la autoridad de Sayre ayudó a popularizarla como remedio para enfermedades muy diferentes entre sí.[16]

De esta historia surgió, con el tiempo, una gran diferencia cultural. En Estados Unidos, un estudio publicado en 2025 identificó una circuncisión durante el ingreso neonatal en el 49,3 % de los recién nacidos varones hospitalizados en 2022; el dato no equivale a la proporción de todos los hombres circuncidados ni recoge necesariamente las operaciones posteriores al alta. En gran parte de Europa, en cambio, la circuncisión no se practica rutinariamente a los recién nacidos y es poco frecuente fuera de determinadas indicaciones médicas, religiosas o culturales; no existe una cifra única válida para todos los países europeos.[6][17]

La práctica también tiene una dimensión económica importante: la cirugía genera facturación para centros y profesionales. Un estudio estadounidense de 2023 encontró, en un hospital pediátrico, un reembolso médico mediano de 484 dólares con seguros privados, frente a 78 dólares con seguros públicos por circuncisión neonatal. Estas cantidades muestran que hay incentivos económicos reales, aunque por sí solas no permiten calcular el beneficio neto ni afirmar que todos los procedimientos sean igualmente lucrativos.[18]

04

El detalle anatómico del David de Miguel Ángel

La imagen elegida como portada tiene su propia paradoja. El David de Miguel Ángel representa al héroe bíblico, figura central de la historia de Israel, pero la escultura muestra un prepucio intacto. ¿Por qué un personaje judío aparece representado así?

Se han planteado distintas interpretaciones relacionadas con los cánones artísticos del Renacimiento, los ideales clásicos de belleza o las decisiones del escultor. No existe una explicación única y demostrada. Precisamente por eso es un detalle fascinante: el arte también refleja las ideas de su época, no solo la anatomía o la historia literal.[8]

¿Y la llamada «circuncisión femenina»?

Históricamente se ha utilizado la expresión «circuncisión femenina» para hablar de intervenciones muy diferentes sobre los genitales externos femeninos. Es una denominación poco precisa que puede minimizar su gravedad.

La Organización Mundial de la Salud utiliza el término mutilación genital femenina (MGF) para las lesiones o extirpaciones no médicas de genitales femeninos, incluida la retirada del capuchón del clítoris (tipo Ia). Se trata de prácticas sin beneficio para la salud y contrarias a los derechos de niñas y mujeres. No deben presentarse como equivalentes médicos a la circuncisión masculina.[7]

Una historia que continúa

De los rituales del antiguo Egipto a los debates sanitarios contemporáneos, la circuncisión ha sido mucho más que una operación. Ha servido como símbolo religioso, marca de identidad, práctica cultural y tratamiento médico en distintos contextos.

En una próxima entrada podemos abordar las preguntas clínicas que siguen generando debate: ¿cuándo está indicada en la infancia? ¿Qué relación tiene con las infecciones urinarias, el VIH o el cáncer de pene? ¿Qué dicen las sociedades científicas?

Mientras tanto, si quieres conocer los problemas más habituales del prepucio en la infancia, puedes consultar la sección sobre patología genital y fimosis.

Fuentes y lecturas recomendadas

Referencias utilizadas para contrastar los datos históricos.

  1. Història clínica i cultural de la circumcisió, J Pediatr Surg (2018)
  2. Circumcisió a l’antic Egipte i la seva interpretació històrica
  3. Prohibició d’Antíoc IV segons 1 Macabeus
  4. Brit milà: origen bíblic de la cerimònia
  5. Tradició de la circumcisió a la família reial britànica: anàlisi històrica (2013)
  6. Circumcisió neonatal als EUA, JAMA Pediatrics (2025)
  7. Mutilació genital femenina: definicions i tipus, OMS
  8. El David de Miquel Àngel i la representació del prepuci
  9. 1 de gener i l’inici d’any en el calendari romà
  10. Circumcisió i religió islàmica: diversitat d’interpretacions
  11. Revisión histórica y urológica de la circuncisión en el antiguo Egipto
  12. Edicto de Khublai Khan de 1280: estudio de fuentes chinas y persas
  13. Musulmanes en China durante las dinastías Yuan y Ming (University of Washington)
  14. Génesis 17:4–14 y 17:23–27: la alianza y la edad de Abraham
  15. Circuncisión, Corán y hadices: Encyclopaedia Iranica
  16. Lewis A. Sayre y los tratamientos de la parálisis, Embryo Project Encyclopedia
  17. Comparación histórica de la circuncisión neonatal en Europa y Estados Unidos, BMJ
  18. Cobertura y reembolso por circuncisión neonatal en EE. UU., Urology (2023)